Un libro que pasea por el mundo entre realidades y sueños, en busca de un autor, encontrando pequeñas y bellas monstruosidades como una estatua que surge del mar, dulce o inquietante como las manos de Rodin.
“La catedral” - Auguste Rodin - Francia 1840-1917
Cuando Pelletier abría los ojos reflexionaba sobre la actitud de los bañistas. Era evidente que esperaban algo, pero tampoco se podía decir que les fuera la vida en esa espera. Simplemente, cada cierto tiempo, adquirían una actitud más atenta, sus ojos vigilaban durante uno o dos segundos el horizonte, y luego volvían a integrarse en el flujo del tiempo de la playa, sin dejar entrever un quiebre o una vacilación….
Una mañana, cerca del mediodía, vio a los bañistas que suspendían sus actividades y contemplaban, todos a la vez, como era usual, el horizonte. No pasaba nada. Pero entonces, por primera vez, los bañistas se daban vuelta y empezaban a abandonar la playa. Algunos se deslizaban por una carretera de tierra que había entre dos cerros, otros marchaban a campo abierto, agarrándose a las matas y a las piedras. Sobre la playa sólo quedaba un bulto, una mancha oscura que sobresalía de una fosa amarilla.
Y entonces observaba un temblor en el mar, como si el agua también sudara, es decir, como si el agua se pusiera a hervir. Un hervor apenas perceptible que se desparramaba en ondas, hasta montarse en las olas que iban a morir a la playa….
Y entonces Pelletier se ponía a llorar y veía que del fondo del mar emergía lo que quedaba de una estatua. Un trozo de piedra informe, gigantesco, desgastado por el tiempo y por el agua, pero en donde aún se podía ver, con toda claridad, una mano, la muñeca, parte del antebrazo. Y esa estatua salía del mar y se elevaba por encima de la playa y era horrorosa y al mismo tiempo muy hermosa.
“Mano Crispada” - Auguste Rodin -
y un excelente cuento de Bolaño aquí
El libro de Roberto Bolaño se llama “2666″ - Editorial Anagrama - 2004 - Gracias a Pablo Tasso
En este día del Padre busqué algunos de los libros favoritos del gran viajero que era mi papá: Viajes por las Américas, Viaje alrededor del Mundo, Viaje al Viejo Mundo, de Joaquín Torres, un madrileño que no era muy poético pero sí ordenado y franco. Cada libro tiene al final una cuenta de los km recorridos en cada medio de transporte, países y ciudades, catedrales y museos visitados y los días empleados! Por ejemplo, su viaje por las Américas, en 1.955, le llevó 1.293 días (3 años y 6 meses). Para leerlo con música del Bajofondo Tango Club.
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Pequeñas cosas que me llamaron la atención al llegar a la Argentina:
El frecuente empleo del “vos” en lugar del “Tú”, y también que se conserva en algunas comarcas el habla antigua, en cuanto a los verbos.
Que no se puede usar la palabra “coger” y se sustituye por “agarrar”, que no puede ser más fea, especialmente cuando se dice, por ejemplo: “agarra este anillo”.
De lo bien trajeada que encontré a la gente, hombres y mujeres. En general, mucho mejor que en Madrid, que es de donde yo procedo.
De que anadaba como veinte cuadras para no gastame diez centavos en el tranvía. Pensaba en tal economía; pero algunas noches, ya de retirada a mi casa, al doblar cualquier esquina, no reparaba en gastar algunos pesos en cualquier beldad que se cruzace en mi camino. Lo que prueba que los hombres - yo por lo menos- somos verdaderos acémilas en ciertos aspectos.
De lo mucho que me impresionó la aglomeración de la gente en la calle Florida. Me daba la sensación de que eran riadas de personas.
La calle Florida que debe haber visto J.Torres a principios del siglo XX
La Florida de hoy, que no sé si me gusta más
Link: http://diager-arte.blogspot.com/2008/06/calle-florida.html
Link: http://www.phk.es/concurso-fotografia/2007/calle-florida/?i=03
” Viaje por las Américas” - Joaquín Torres - 1.958 - Compañía Impresora Argentina
Una atrapante novela de Saramago ( Portugal - 1922) donde hay un solo nombre: José, y a su alrededor una historia pueblerina y maravillosa
La decisión de José apareció dos días después. En general no se dice que una decisión nos aparece, las personas son tan celosas de su identidad, por vaga que sea, y de su autoridad, por poca que tengan, que prefieren dar a entender que reflexionaron antes de dar el último paso, que ponderaron los pros y los contras, que sopesaron las posibilidades y las alternativas, y que, al cabo de un intenso trabajo mental, tomaron finalmente la decisión. Hay que decir que estas cosas nunca ocurren así.
Me recuerda nuestro conflicto gobierno - campo, no?
A nadie se le pasa por la cabeza la idea de comer sin sentir suficiente apetito y el apetito no depende de la voluntad de cada uno, se forma por sí mismo, resulta de las objetivas necesidades del cuerpo, es un problema físico-químico cuya solución, de un modo más o menos satisfactoria, será encontrada en el contenido del plato….
Además, si persistiésemos en afirmar que somos nosotros quienes tomamos nuestras decisiones, tendríamos que comenzar dilucidando, discerniendo, distinguiendo, quién es, en nosotros, aquel que tomó la decisión y quién es el que después la cumplirá, operaciones imposibles donde las haya. En rigor,no tomamos decisiones, son las decisiones las que nos toman a nosotros. La prueba la encontramos en que nos pasamos la vida ejecutando los más diversos actos sin que cada uno vaya precedido de reflexión, de valoración, de cálculo, al final del cual, y sólo entonces, nos declararíamos en condiciones de decidir si iremos a almorzar, a comprar el periódico o a buscar a la mujer desconocida.
“Yo soy un hombre hecho de papel” - J.Saramago
Este tema de la identificación que desarrolla la novela tiene, sin dudas, origen en su biografía:
“Leyendo algunos detalles de su vida, me encontré con un dato sorprendente: el Premio Nóbel de Literatura, no conoció su nombre completo sino hasta su primer día de escuela, fue allí que el pequeño José (hijo de María da Piedade y de José de Sousa) descubrió que su nombre completo era José de Sousa Saramago.
Es que en el registro civil en el que fue anotado, el empleado agregó a su apellido el sobrenombre con el que se conocía a su familia: Saramago.
Esta es la denominación que se le daba en Azhinaga, su pueblo natal, a una hierba utilizada como alimento por la gente pobre.”
Entrevista completa en:
http://www.escribirte.com.ar/destacados/saramago/noticias/357.htm
Y para seguir disfrutando de Saramago:“Manual de pintura y caligrafía”
“Todos los nombres ” - José Saramago - Editorial Punto de Lectura - España - 2000
Hoy, día del Trabajador, quiero recordar a esa gente que labura por las cosas de la Cultura, que no son más que las cosas que nos allimentan el espíritu cada día. Primero un video de Jaman que se llama “Tango o muerte” ( espantoso título puesto por algún extranjero.), que muestra una calle con música y una viejita cualquiera que, al final, resuelve el problema. Gracias a ella!
Orquesta Tipica - Tango or Death
Y ahora, la prosa genial de Macedonio Fernández (BsAs 1874-1952) con un fragmento de una carta a Xul Solar
Buenos Aires, ca. octubre-noviembre de 1927
Jueves
Xul Solar
…
Hágase heroico de trabajo creativo para que lo veamos pronto en nombradía; es usted una de las más puras singularidades personales del mundo humano actual; siéntese a pensar o escribir con audacia heroica y siga el consejo de William James [al margen izquierdo, en sentido transversal:] de trabajar sin hacer caso de desganos, sensaciones torpes fisiológicas, temores y otros sentimientos. Es fácil; en 10 minutos de trabajo cualquier malestar se borra. Recuérdeme este tema el Sábado, que tengo algo que decirle….
Y Macedonio nuevamente en un brindis para Norah Lange
Todos los trabajadores artistas han mostrado antojos raros en sus horas laboriosas: Víctor Hugo, que escribía un libro por año, no se sentía fuerte para comenzarlo hasta que no había concluido de vivir todo ese año sin pensar en nada; Núñez de Arce no tomaba la pluma sin ponerse… mal escritor al punto, lo que explica por qué escribía tan bien; Balzac no empezaba a escribir sin tener cerca de sí la ausencia en viaje a Europa de su suegra (ya se entiende que el viaje a Europa de una francesa es venir a la Pampa); Colón no descubría continentes, o lo hacía enteramente de mal humor, si no se los ponían por delante impidiéndole seguir la redondez hasta el Asia; lo que hubiera a derecha o izquierda no lo descubría; a Gautier el vacío en la cabeza era la sensación sin la cual no podía llenar la primer página (la vez que se inspiró más fue citando supo que la sociedad de críticos parisienses, estafada por un rematador, había comprado para su balneario una isla de antropófagos); y el ocioso Byron al comenzar a trabajar no hacía nada: pasaba tantos años sin reflexionar en cosa alguna que cuando quería retratarse no acertaba con la postura de pensar.
Yo no puedo improvisar sin ponerme los anteojos de leer y sostener una hoja escrita delante: la seguridad que siento de no decir nada imprevisto, de compromiso, me da inspiración.
Si yo dijera todo lo que de encantadora tiene Norah Lange, si hiciera conocer qué sentido de la vocación de sensibilidad hay en su trato personal, qué elegante es su línea lanzándose del diminuto pie a esconderse en el nido de su cabellera metálica, el vuelo expresivo de su querida fisonomía, lo que hay de leal en su amistad, lo que hay de medido y de sin freno en sus andares, sus conductas, sus prudencias de hacendosa y ahorrativa, su mansedumbre ante una existencia de labor insípida obligada, su alegría merecida del sábado y el domingo libres, sus desprendimientos de dinero, de su dinerito tan contado y menudo en su carterita, ante una lista de colecta en obsequio de algún compañero de arte, sus despreocupados ímpetus y alegrías en la bohemia; si yo dijera cómo la quieren Evar Méndez, Scalabrini, Galtier, Bernárdez, Borges, Marechal, Xul Solar, y… (no es éste el momento, ante tanto rival, para una “declaración” mía; y además Norah me dijo hace tiempo, la primera vez:
“Vuelva usted cuando tenga veinte años menos”; ¡cómo me conoció el defecto! ¿Por qué me quedé tanto tiempo habiendo tanta luz, hoy que se abusa tanto de la iluminación? Y además, ¿dónde no estará iluminado si está Norah? No fue exigente, sin embargo: solo veinte años menos. ¿Cuánto tiempo necesitaré para retrasar veinte años?

La acuarela de Xul Solar es de Literaberinto
La siesta es un ícono sagrado en Santiago, y Ricardo Sgoifo la alimenta con sus “Ocurrencias”.
En la rueda de la siesta, si no entre las mesas del bar, o bajo la sombra propicia de una tipa, es cuando Sgoifo asume su papel de juglaría. Su palabra une ágil un recuerdo y un poema, una madura reflexión ante un micrófono y un aro-aro, historia cultural y ciudadanía, y ese particular modo de ser y estar que llamamos “santiagueño”. (del prólogo de Alberto Tasso)
Hay veces que el cielo de Vinará semeja venirse encima del suelo. Éste se estremece ante la posibilidad y la tierra suelta del tiempo de seca se arremolina, viborea y dispara, como temiendo aquel derramamiento del cielo sobre el suelo. Pero no ocurre el presagio aquel. Los hombres y mujeres del lugar, levantando sus miradas sobre el cielo amenazante, lo sostienen. Le impiden caer. Queda el cielo donde el cielo, y abajo el suelo se confunde con los pobladores para impetrar por la lluvia, para rogar por las cosechas, para bendecir la vida… Hoy el cielo estaba entrecortado por nubes pasajeras. La luz, con ser intensa, no lo era al punto de lo intolerable. Y los caminos presentían …
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El artículo se llama “Sábato en Vinará”, del libro “Ocurrencias - para leer a la siesta -”, de Ricardo Sgoifo, Ediciones Graffika, (2007). Y la pintura es “La paciencia” de Georges Braque, uno de los 3 genios del cubismo, con Picasso y Juan Gris. (aquí su biografía).
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